<p>¿Cómo saber si realmente tuve una experiencia mística? Aquí te decimos</p>
<p>¿Cómo saber si realmente tuve una experiencia mística? Aquí te decimos</p>

¿Cómo saber si realmente tuve una experiencia mística? Aquí te decimos

La experiencia mística tiene una respuesta fisiológica, más específicamente en una parte primitiva de nuestro cerebro: el sistema límbico. Desde esta perspectiva, alcanzar el éxtasis es parte del objetivo espiritual-ritual de muchos cultos religiosos. 

Por supuesto, la manera de alcanzarlo siempre se ha apoyado en prácticas como el ayuno, la privación de sueño, meditación e incluso consumo de hierbas espirituales, que afectan el hipotálamo para producir serotonina y endorfina. 

No obstante, también estas prácticas pueden afectar la corteza cerebral, como el lóbulo temporal, y que produce alucinaciones que relacionamos con revelaciones divinas o con sensaciones extracorporales. 

Pero más allá de cómo se generan y qué ocurre en nuestro cerebro…  

¿Cómo sé que he logrado tener una experiencia mística? 

Francisco Rubia describe cuáles son las características fundamentales para poder determinar que has logrado un estado místico de éxtasis. 

Sensación de unidad con todo lo existente 

Superas cualquier tipo de contradicción, generando una sensación de “ser uno con lo divino”, sea cual sea el dios o creencia de la persona. Por ejemplo, santa Teresa, Juana de Arco, Buda y los místicos de Medio Oriente adquirieron visiones directamente relacionadas con sus creencias religiosas, pero alcanzaron a comprender que existía un solo Dios o Fuente Divina.  

Pérdida del sentido de tiempo y espacio 

Tienes una sensación de Eterno presente y no te das cuenta de cuánto tiempo ha pasado desde que inició la experiencia, incluso puedes no sentirte en el lugar físico en que te encuentras. Ocurre una sensación de omnipresencia, es decir, sientes que estás en todas partes (que a su vez se relaciona con la conciencia de unión con lo divino). Incluso puede aparecer una sensación de elevación o pérdida de sensación de gravedad física o peso.   

Pérdida del sentido de causalidad.

Empiezas a notar que todo lo que sucede ocurre por una suerte de sincronía, donde todo se alinea a favor de la experiencia sin necesidad de lógica causal.  

Sensaciones de alegría, paz, vitalidad, armonía y bienestar físico y mental 

Gracias a la segregación de serotonina y endorfinas, tienes una sensación de profunda paz, calma y bienestar. Incluso experimentas una especie de euforia que te hace sentir con una vitalidad y capacidad física e intelectual totales; crees que todo lo puedes hacer y entender.  

Sensación de luz blanca, cegadora, brillante o fuego 

Muchos místicos reportan experiencias sensoriales relacionadas con luces, calor y fuego, como si se volvieran fuentes de energía por sí mismos. Por ello, solemos llamarle Estado de iluminación.  

Cambios positivos en la conducta 

Si la experiencia es mística generalmente, propicia cambios positivos en la conducta, debido a una sensación de estar unido con todo. La ansiedad, enojo o malestar se diluye y queda una necesidad de aportar la misma sensación a otras personas, animales e incluso objetos cercanos, promoviendo su cuidado. 

La experiencia mística es una experiencia primitiva 

Ahora podemos comprender que dicha espiritualidad puede alcanzarse por diferentes vías, siempre y cuando consiga tales experiencias, dando como resultado el bien común, aquel que suele generarse como consecuencia conductual de la experiencia.    

@angelesgloriaecheverry

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♬ sonido original – Gloria Echeverry

En otra nota, hablaremos del Despertar espiritual, que no necesariamente incluye la experiencia mística, ya que ésta se alcanza justo al terminar el proceso de integrar lo oscuro con lo luminoso, y el despertar es apenas el comienzo del camino espiritual.  

Por Rosario Otero 

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