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Diablos Rojos vs Tigres: la épica guerra civil del beisbol mexicano

Hablar de la guerra civil y de sus 68 años de vida es hablar de todo un clásico en el Beisbol Nacional. Todo inició el jueves 21 de abril de 1955 a las 8:15 de la noche, en el Extinto Parque Deportivo del Seguro Social —actualmente hay un centro comercial en ese lugar—, donde se realizó el primer juego en la historia del máximo clásico del beisbol mexicano. Los Diablos Rojos del México visitaron administrativamente a los Tigres de México. 

En este primer juego de la guerra civil que se jugó entre las dos novenas de la capital, el triunfo se lo llevaron los Diablos Rojos por pizarra de siete carreras a tres, el pitcher triunfador fue el derecho Amador “Bule” Guzmán, y el derrotado, Harry Gilbert. 

¿Por qué se le llama guerra civil? 

Este nombre nació a raíz de las guerras que ocurren entre diferentes facciones de un mismo país, ya que ambos compartían el mismo parque de pelota y, al ser los dos equipos de la Ciudad de México, se le llamó guerra civil al enfrentamiento. 

Estadio de beisbol durante un encuentro de la guerra civil entre Diablos Rojos y Tigres.
Estadio de beisbol durante un encuentro de la guerra civil entre Diablos Rojos y Tigres.

Tras 68 años de historia y un sinfín de enfrentamientos, los Diablos y los Tigres han protagonizado una intensa rivalidad. Aunque los Tigres han tenido 3 sedes distintas (Ciudad de México, Puebla y Quintana Roo), este clásico se llena de revancha y el deseo de saldar cuentas pendientes en el terreno de juego. Más allá de los ánimos caldeados, empujones y las palabras altisonantes, estos juegos representan el honor, la tradición y el amor por los colores de una franela —antaño los uniformes estaban hechos de este material—. 

Los grandes protagonistas entre Diablos y Tigres 

A lo largo de la historia de la guerra civil han pasado grandes jugadores y managers en ambos equipos, que han dejado huella en cada una de las dos instituciones. Tan sólo a algunos de los nombres sagrados están don Alejo Peralta (Fundador de Tigres Capitalinos), Rubén Esquivias, Arnoldo “Kiko Castro”, Armando Murillo, Fernando “El Pulpo” Remes y Gregorio Luque, que conformaban “El cuadro del millón”. 

En la época de Oro de Tigres, en las décadas de los 80 y 90, pasaron jugadores como Pablo Machiria “Astro Boy” / “el Mata Diablos”, José Juan “El Piri” Bellazetin, Matías “el Coyote” Carrillo, Santos Hernández, Pablo Ortega, Luis Mauricio Suarez, Luis Polonia, Ángel Moreno, Jesús “Chito” Ríos, Enrique “Bombero” Castillo. Entre los managers más destacados de la escuadra de Bengala se encuentran nombres como George Genovese, Guillermo Garibay y Dan Firova. 

Su contra parte, los Diablos, encabezados por los dueños Roberto y Chara Mansur en los años de gloria, se hicieron de jugadores como Alfredo “el Zurdo” Ortiz, Ramón “el Abulón” Hernández, Ramón “el Diablo” Montoya, Aurelio López, Daniel Fernández, Nelson Barrera “el Almirante”, José Luis “el Borrego” Sandoval, Salome Barojas, Leo Moreno y, en fechas recientes, Iván Terrazas y Japhet Amador. Los managers más destacados son Benjamín “el Cananea” Reyes, Tim Johnson y Marco Vázquez.  

Además de haber dejado un legado para ambos equipos, muchos de ellos son poseedores de récords que a la fecha continúan vigentes en la LMB. 

Chacho y Rocco, rivales en la animación 

Desde inicios de los 90, la incursión de Mascotas para animar a las porras en las tribunas ha sido fundamental para crear un mejor ambiente y entretener a la fanaticada. Chacho, por Tigres, y Rocco, por Diablos, son quienes han puesto aún más entretenimiento a los juegos de Beisbol. 

El Tigre Chacho porta el numero 1 3/8 en su espalda: el número 1 por ser la mascota número uno en la liga, el 3 porque empiezan sus labores de animación en la 3ª entrada del juego y el 8 porque es cuando termina su participación. 

En tanto, Rocco un Perro Gran Danés con cuernos de Diablo porta el número 00 en su espalda, justo como los hologramas de verificación vehicular que indican que circula todos los días, estos dos simpáticos personajes son los encargados de hacer travesuras en el campo y en las tribunas, creadores de rutinas llenas de humor con el solo fin de dibujar sonrisas entre los asistentes a los estadios. 

Copa de beisbol.
Copa de beisbol.

Juegos de campeonato en la historia de las guerras civiles 

En este renglón, se pueden contar varios campeonatos con sabor a gloria y venganza, aunque del otro lado de la moneda están el dolor y la vergüenza. 

Se trata de las dos novenas más triunfadoras en la Liga Mexicana de Beisbol: Tigres, con 12 Campeonatos a la fecha, y Diablos Rojos, con 16. Ambos han peleado de forma directa por el título de la LMB en 9 ocasiones, con cinco victorias para los Felinos y cuatro campeonatos para los Escarlatas. 

Juego de beisbol entre Diablos Rojos y Tigres.
Juego de beisbol entre Diablos Rojos y Tigres.

El primero de estos episodios sucedió en 1956, cuando Diablos Rojos (83 ganados y 37 perdidos) logró su primer campeonato de LMB al sacarle 9 juegos de ventaja a sus acérrimos rivales cuando el esquema de competencia era en un calendario corrido, sin juegos por el campeonato como hoy en día, que se juega un torneo y califican a Play Off los mejores de cada zona.  

Diablos vs Tigres: una rivalidad que se vive mejor en directo 

No hay nada que se compare con vivir una guerra civil en vivo, en directo y a todo color en un parque de pelota, ya sea en el Estadio Alfredo Harp o en el Beto Ávila. La experiencia inicia desde ir a las taquillas o comprar vía internet los tan codiciados boletos para una guerra civil. 

Más emocionante es el prepararse antes de salir de casa rumbo al estadio, el hacer la revisión de salida: llevar la gorra y camisola o playera de tu equipo favorito, la clásica matraca o los aplaudidores, banderín y corneta (a la vieja usanza). 

Hay que ir preparado para vivir el ambiente, echar porras a tu equipo favorito, disfrutar de una bebida refrescante y pasar un momento inolvidable festejando cada carrera o una gran jugada con los vecinos de tribuna. 

La mejor parte de todo es que el beisbol es y seguirá siendo un ambiente totalmente familiar, donde aún se puede asistir con niños pequeños, o con los amigos de la escuela o compañeros de trabajo e incluso con los padres y los abuelos. 

Lo más importante es disfrutar de la guerra de guerras —como la han llamado en algunos años—, pero siempre con la emoción y el sabor de una guerra civil. No importa a quien le vayas, lo importante es ir a un juego al menos una vez en tu vida. 

¡Vive el beisbol en vivo! ¡Vive la guerra civil! Pero lo más importante ¡vivan los 68 años de guerra civil! 

¡Vivan los Diablos Rojos del México! ¡Vivan los Tigres de Quintana Roo! 

¡Que viva la guerra civil! 

Por José Antonio Martínez

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