<p><span class=Lo bello y el vello corporal: ¿qué hago con mis pelos? 

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Lo bello y el vello corporal: ¿qué hago con mis pelos? 

Entre los enigmas menos resueltos por los expertos en evolución humana está el de por qué los seres humanos no tenemos tanto vello corporal como los primates y por qué no desapareció del todo conforme evolucionamos, además de por qué crece más en ciertas zonas del cuerpo. No hay respuesta única a esas cuestiones y sí hipótesis variadas, pero ninguna cien por cierto comprobada. 

Lo cierto es que, en la vida diaria actual, el vello corporal es causa recurrente de incomodidad, especialmente entre mujeres. ¿Me lo dejo o no? ¿Debo quitarme el de las piernas? ¿El bigote? ¿El de mi vulva lo debo “poner a la moda”? ¿Me debo quitar el de los testículos? ¿Sólo lo recorto? Seguramente alguna vez te has hecho al menos una de estas preguntas. Y la respuesta a todas ellas siempre debió haber sido: ¡Haz lo que te haga sentir más comodidad! 

El vello y el ideal de belleza 

El problema es que el peso cultural que se le da al vello se traduce en una losa de toneladas de cemento. Lo interesante es que, al buscar información al respecto, te topas con evidencias de que en la antigua Grecia y en los imperios egipcio y romano, hombres y mujeres desarrollaron diversas técnicas de depilación para sentirse más limpios y puros. 

¿Será que entre menos monos parecieran, más civilizados se asumían? Así que la asociación del vello con suciedad tiene orígenes súper remotos. Sucede que ahora, siglos después, hemos comprobado que no es cierta esa asociación. 

Piensa en la persona menos civilizada que conozcas, la más déspota, agresiva y poco empática… ¿Tendrá vellos por todos lados? Puedes hacer el ejercicio al revés: ¿la persona más amable y educada del mundo, estará totalmente depilada? Como la asociación está rota, podríamos decirte una vez más: ¡haz lo que te plazca con tus vellos de los genitales, las piernas, los brazos, el rostro… no des explicaciones a nadie! Y, ¡por favor!, con o sin vellos, siempre sé una buena persona. 

Si te echas un clavado en la web buscando la historia del vello corporal, encontrarás cosas increíbles de diversas épocas y culturas, pues al final la relación de hombres y mujeres con los pelos es una construcción cultural. A través de cómo se usa, qué está de moda y qué es reprobable y dónde se ubican, las sociedades han enviado mensajes tan cuestionables como quién parece una persona más limpia o no, quién tiene mayor estatus social, cuál es su estado civil y hasta cómo prefiere tener el vello de ciertas partes del cuerpo para sus intercambios eróticos. 

Incluso existen quienes han compuesto canciones al respecto, como el vallenato colombiano, que le habla con cariño a una mujer velluda o el guacarock mexicano que trae a cuenta los tacos de Doña Pelos, a los que recurre un hombre con el corazón roto. 

Las funciones fisiológicas del vello 

Tengas mucho o poco vello, debes saber que entre sus razones de ser están la de regular la temperatura corporal reteniendo el sudor (el que se encuentra en las axilas y las ingles), minimizar la irritación por roce de la piel con algo externo (el genital), así como una barrera física para patógenos que pudieran causarnos alguna infección (el genital, de nuevo, pero también las cejas y el de las fosas nasales). 

La percepción antigua de relacionarlo con la suciedad resulta en mito. El vello de las axilas no te hace tener peor olor cuando sudas. Lo que sucede es que, al sudar, el vello sí retiene la humedad activando las bacterias de la piel, que son las causantes del mal olor. Quienes se depilan todo el vello en esa zona no es que suden menos, si no se bañan después de haber sudado, con o sin vellos, tendrán mal olor. 

Especial mención requiere el vello púbico. En varias especialidades relacionadas con la salud, la recomendación es no retirarlo totalmente de la zona genital porque corres mayor riesgo de irritación al contacto con la ropa interior y, sobre todo, sin esa barrera, aumentas el riesgo de tener una infección de transmisión sexual por el roce que hay en el intercambio erótico. 

Antes de decidir si dejarlo o retirarlo de cualquier zona de tu cuerpo, infórmate sobre las ventajas y desventajas de hacerlo, pues los varios métodos de depilación pueden ser más o menos agresivos para la piel. Recuerda que estarías retirando algo que naturalmente ocupa su espacio y tiene una función biológica específica. Salud, sobre moda y prejuicios. 

Y si de fijar una postura política se trata, tu vello puede servir para hacerlo. Cada vez más mujeres deciden dejarse el de las axilas y el pubis convencidas de que no quieren seguir los estereotipos de belleza que les exige el imaginario social, que insiste en validar el absurdo dicho: “lo bello es bello sin vello”. 

Por Georgina Montalvo

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