<p>¿Vivimos en “un mundo feliz”? O sobre qué diría Huxley de nuestra sociedad actual</p>
<p>¿Vivimos en “un mundo feliz”? O sobre qué diría Huxley de nuestra sociedad actual</p>

¿Vivimos en “un mundo feliz”? O sobre qué diría Huxley de nuestra sociedad actual

Un mundo feliz es una obra de la que seguro has oído hablar. Y si no, te contamos que su autor, Aldous Huxley, fue un crítico de la sociedad industrial con dicha novela. ¿Por qué? Te sorprenderá lo mucho que tiene que ver con nuestro mundo hoy en día. 

¿De qué trata Un mundo feliz? 

En Un mundo feliz, Aldous plantea una serie de fenómenos sociales basados en las nuevas tecnologías genéticas que, si bien en su época eran sólo un sueño, ahora son una total realidad.   

Es así como hablaremos de cinco de las grandes profecías que hizo Huxley en su mundo feliz sobre nuestra sociedad actual. 

1. Castas genéticas: alfas, betas, gammas y deltas 

Es un hecho que, a partir de la invención del CRISPR-Cas9 en junio de 2012, los seres humanos podemos ser modificados genéticamente a través de instrumentos de laboratorio que editan o cambian piezas de nuestro ADN al utilizar una molécula de ARN diseñada.  

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2. El soma 

La droga que da el placer equivalente a un fin de semana en la playa. Huxley plantea un orden social donde los deltas, que son la especie de menor desarrollo genético preprogramado, son quienes laboran todo el tiempo y reciben dosis programadas de soma (“cuerpo”, en griego). 

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La existencia del uso de drogas recreativas no es algo nuevo. Sin embargo, en nuestra sociedad, las drogas pueden funcionar de manera orgánica para volvernos seres funcionales. Es decir, las pastillas para dormir, las pastillas de cafeína para estar despierto, el prozac, el tafil, el clonazepam. Cuando la droga no es de uso recreativo sino de uso funcional, podríamos decir que nos acercamos al soma huxleyano.  

3. Una educación basada en el adoctrinamiento  

¡Que levante la mano y tire la primera piedra quien no haya recibido una estrellita en la frente, una paleta saliendo del dentista, un sellito, un imán o un muppet prestado para llevar a casa por juntar buenas conductas en la escuela! 

Muchos de estos aprendizajes limitan la naturaleza humana, y si bien un niño sano grita, corre y juega, ahora podemos verlos sentados, mirando fijamente a la maestra y hasta leyendo en el preescolar para poder satisfacer las demandas de una sociedad que requiere cada vez más conocimientos para tener más dinero y “ser felices”.  

4. Inteligencia artificial aplicada a las artes 

Huxley vaticinó la llegada de la inteligencia artificial a la música, suponiendo que los aparatos sintetizadores podrían crear piezas y canciones. Pero creo que, en 2023, si ya hemos rebasado el mundo feliz con obras de arte digital que incluso dibujan en tu lugar, podríamos preguntarnos si ya no será necesario realizar las actividades en las que desarrollamos nuestras habilidades, para darle el asiento a la IA. 

5. Gente que no utiliza tecnología 

Finalmente, parece que si hoy no tienes un teléfono inteligente, ya no te enteras de nada. O peor aún, pareciera que la interacción con las plataformas que contiene el celular son una nueva forma de felicidad con la que debemos vivir siempre. 

Por otro lado, parece que no eres nadie si no estás en redes sociales, incluso eres peligroso, ya que hasta hay documentos y trabajos que no te dan si no saben qué es de ti por medio de dichas redes. ¡La gente se vuelve sospechosa si no puede ser rastreada tecnológicamente! Pero también necesita ser rastreada por si algo le pasa.  

Paremos aquí porque el artículo podría sonar subversivo. ¿Estamos viviendo y siguiendo las profecías noveladas de Aldous Huxley, ya vivimos en Un mundo feliz? Sólo resta preguntarnos si hemos sido adoctrinados. 

 Por Rosario Otero

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