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¿Los lomitos pueden ser nuestra familia? ¿Por qué otros animales no?

Algo curioso que le pasa a las personas cuando tienen un perrito es volverlo parte de la familia, y tanto, que hasta los llaman sus “perrhijos”. Pero ¿desde cuándo tenemos este afecto por estos “peluditos”? y, ¿cómo hemos podido convivir con ellos y por qué con otros animales no sucede lo mismo? 

Nuestra relación con estos lomitos comienza desde hace mucho tiempo, pues existen registros de que aproximadamente hace 10 000 años comenzaron a acercarse a las personas con la intención de encontrar alimento en la basura que generamos. Los perros por naturaleza son animales carroñeros, de ahí que les guste andar de “pepenadores”. Con el tiempo, el ser humano se dio cuenta que la compañía del perro era algo que podía conservar, y con ello, mantener una relación, otorgándole cobijo y cariño. Aunque hoy en día el perro sigue pepenando, lo hace con gran emoción.

 

Lomitos “pepenadores”.

 

¿Qué hace el perro para estar con nosotros y otras especies no? 

Es algo muy sencillo de apreciar, pues no lograrías adaptar la vida social de un león o un zorro a la tuya (aunque en algunos casos muy específicos se haya logrado). Por otro lado, los perros se han acoplado muy bien a los humanos, tanto, que hasta puede haber en un hogar más de un peludito, y esto se debe a que entienden perfecto el lenguaje corporal.  

Para que haya match debe haber comunicación. Y el lenguaje de los perros no es solamente ladrar o aullar, sino también observar, tanto, que saben en qué momento los vas a sacar a pasear o dar de comer; y también son excelentes detectando los estados de ánimo de las personas de acuerdo con la afirmación de Turid Rugaas, entrenadora reconocida con experiencia en este tipo de lenguaje. 

El olfato es otro elemento importante que les permite congeniar de manera particular con nosotros. Varios estudios se han realizado para entender qué es lo que pasa con su nariz y se ha encontrado que tiene la capacidad de detectar emociones, incluso este sentido es el más desarrollado que tienen, así que si un día ves que tu perro es capaz de detectar enfermedades, o que estuviste en casa de un amigo o peor aún, ¡que agarraste a otro lomito!, no te sorprendas ¡ellos lo huelen todo!   

Beso de naricitas.

¿Por qué son nuestra familia?  

Como si lo anterior no fuera suficiente para posicionar a los lomitos como los animales con mayor compatibilidad de socialización con nosotros (a diferencia de otras especies), hay más cosas que decir. Esta conexión, de acuerdo con diferentes estudios, se debe a que la compañía de un perro nos produce oxitocina, la hormona de la felicidad, mientras a ellos se les eleva la protección de serotonina, la cual regula su estado de ánimo y eso favorece su tranquilidad. 

Los perros también son seres sociales y algunas investigaciones muestran que incluso prefieren la relación con sus humanos que con otros perros; esto sucede porque no tuvieron una socialización temprana. Y si te gusta dormir con ellos, ¡anímate!, porque a ellos les gusta dormir con sus dueños, lo cual es debido a su instinto de protección y para que sus sueños tengan una mejor calidad. A esto se le conoce como social sleep. 

Una familia feliz.

Razones sobran para amar a los peluditos y tenerlos en nuestras vidas. Y lo mínimo que merecen es que se les brinde una gran calidad de vida junto a una buena educación. Es decir, comprendamos que son seres vivos con necesidades específicas, por lo que en esta relación se requiere un aprendizaje de ambas partes.  

Podemos decir que los lomitos son parte de la familia, y aunque su comunicación sea distinta, sin duda los seguiremos cuidando, llevándolos a pasear, bañar, jugar con ellos y como no, hasta llevarlos al spa. Ahora que si crees que sabes mucho de lomitos, te retamos a que realices este quiz.

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