<p>La ética y la Inteligencia Artificial: ¿las máquinas son realmente autónomas?</p>
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La ética y la Inteligencia Artificial: ¿las máquinas son realmente autónomas?

¿Qué sucederá con el comportamiento de las máquinas? 

Con el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), han surgido dramáticas incógnitas que, de a poco, han ido formando un nuevo cauce de investigación en el campo de la ética. Estas preocupaciones giran alrededor de las situaciones de la vida diaria que se pueden presentar entre máquinas inteligentes y las personas o la sociedad y el medioambiente. 

Tecnologías como Chat GPT han reavivado las preocupaciones que van desde la privacidad y la seguridad de los datos personales, hasta la existencia de conciencias artificiales con autodeterminación. A continuación, te proporcionamos información relevante para poder comenzar a establecer una posición ética personal sobre este tema. 

La predicción de Elon Musk sobre la IA 

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Elon Musk 🧠 expresa su preocupación sobre el peligro que representa la Inteligencia Artificial . . #elonmusk #inteligenciaartificial #peligro #hacker

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En una conversación pública entre el ministro de Asuntos del Gabinete de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammad Al Gergawi, con Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX, durante la quinta edición de WGS en 2017, Musk hace una predicción sobre el futuro de las inteligencias artificiales: “Mi suposición es que probablemente en 10 años, será muy inusual que se construyan automóviles que no sean totalmente autónomos… ya que los autos Tesla que se fabrican hoy tienen el sistema de sensores necesario para alcanzar una autonomía total y suficiente poder de cálculo para ser más seguro que una persona. Se trata de desarrollar el software y actualizarlo si se necesita más potencia de cálculo. Subir en un auto será como subir en un ascensor, sólo tendrás que decir a dónde quieres ir, y te llevará ahí”. 

Ético, autonomía y automatización de las máquinas 

Éste es el problema de la autonomía o la automatización de una inteligencia artificial, ya que es posible considerarla como un ser dotado de capacidad cognitiva o inteligencia, pero no dotado de conciencia y razón. 

¿Cómo se comportarían los autos autónomos en el encuentro con un peatón imprudente u otro vehículo invadiendo el mismo carril? ¿Cómo tomarían las decisiones que den resolución al conflicto? El algoritmo, más que simplemente ser actualizado hasta alcanzar la suficiente potencia de cálculo, deberá de tener también un patrón de conducta ética, para que la máquina pueda decidir ante el dilema de ¿qué vida sacrificar, la del pasajero o la del peatón?  

La ética se aplica y desarrolla en los seres dotados de autonomía e inteligencia, es decir, aquellos que tienen la capacidad de tomar decisiones y actuar de forma racional. Por otra parte, la autonomía no es, ni será, una de las cualidades de la IA, porque ésta es la capacidad que tienen los seres racionales de escoger un curso de acción con libertad, por lo que se puede asegurar, que es un rasgo distintivo de los seres humanos. Así que, desde el punto de vista del análisis ético, el término adecuado para referirse a dispositivos con IA sería automático y no autónomo.  

Esto también quiere decir que una IA va a llegar, en todos los casos, hasta donde las personas que la crearon hayan puesto los límites, por lo que desde un principio se debe de diseñar la libertad que pueda alcanzar una IA. 

Miedo al futuro de la inteligencia artificial 

La ciencia ficción a menudo se nos muestra máquinas capaces de tomar decisiones en contra de los seres humanos, lo cual, como ya hemos apuntado, no podría suceder porque los diseñadores deben conservar principios éticos antes, en el transcurso, y posterior al proceso de concepción, desarrollo y aplicación de una IA. 

Además de esto, hay organizaciones como la Future of Life Institute, que ha llevado a cabo, desde 2015, movilizaciones para evitar el uso excesivo de la IA en la producción de armas. 

Otro de los grandes temores de la sociedad es el hecho de que las IA reemplacen el trabajo físico, luego los oficios sencillos, después trabajos especializados e incluso, los trabajos creativos. Pero en realidad no sabemos hasta qué punto la humanidad dependerá de las máquinas desarrolladas con esta nueva tecnología, ni si podrán los robots, en un futuro, hacer todo lo que necesitamos para sobrevivir hasta el punto de que ya no tengamos que trabajar. 

Ahora, si así fuera, por supuesto que se verían vulneradas las garantías, principalmente relacionadas con el derecho al trabajo, al mínimo vital, a la satisfacción de necesidades básicas, a escoger libremente profesión u oficio, a la privacidad, entre otras cosas. Esto generaría riesgos a la dignidad humana, si es que no empezamos a hacer cambios estructurales, por ejemplo, desde la educación. 

Por Rubén Reyes 

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