<p><span class=Nadando en círculos: la historia de Mac Miller 

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Nadando en círculos: la historia de Mac Miller 

Una vez Mac Miller dijo: “No importa donde me lleve la vida, encuéntrame en una sonrisa”. Esta y más frases suyas son parte del legado que nos dejó en forma de música este rapero, productor, compositor y cantante. 

A cinco años de su fallecimiento, recordamos a Mac Miller no sólo como un gran artista, sino como una persona que luchó con sus demonios internos hasta el último día y que, con sus canciones ayudó a cientos de miles de personas. Sus letras, composiciones y pistas, sin duda, forman parte del soundtrack de la vida de millones. 

Nikes en los pies 

Para entender quién fue Mac Miller, es necesario comprender primero quién fue Malcolm McCormick. Nacido en Pittsburgh, Pensilvania, el joven Malcolm desarrolló su pasión por la música desde su infancia, tanto que aprendió a tocar el piano, guitarra y bajo entre los 6 y 8 años de edad. 

En su adolescencia, descubrió su gusto por el hip hop y por rapear, decidiendo iniciar su carrera como rapero con 15 años de edad. En tan sólo tres años se convirtió en un artista con exposición local. Esto lo llevó, a los 18 años, a firmar con su primera disquera y lanzar su primer mixtape, titulado K.I.D.S. (Kickin Incredibly Dope Shit), un trabajo en el que, si bien, su contenido hace más referencia a la vida nocturna, consumo de marihuana y fiestas, sirvió como una gran carta de presentación ante un público más amplio. 

Retrato del rapero Mac Miller
Mac Miller / Fuente: Vulture

Blue slide park 

Tras haber lanzado un par de mixtapes más, finalmente, en 2011, llegó a los oídos de los fanáticos, el primer álbum de estudio de Malcolm, titulado Blue Slide Park. En este proyecto, Mac continuó rapeando acerca de los temas que tocaba con frecuencia en sus trabajos anteriores, hablando, sobre todo, de fiestas, romances y divertirse. 

Durante el tour de este álbum, debido a la presión, ansiedad y depresión que le causó el pasar de ser un artista con una fan-base local, a convertirse en uno de los raperos con más exposición global de su generación, Mac comenzó a consumir drogas que iban mucho más allá de la marihuana que habitualmente consumía. En un inicio, pensó que esto podría ayudarlo a cargar todo el peso que traía sobre sus hombros; sin embargo, lamentablemente, fue la puerta de un problema mucho más grande y que lo acompañó el resto de su vida. 

Un giro de 180° 

Los siguientes dos proyectos de Mac, Macadelic y Watching Movies with the Sound off, no sólo cambiaron drásticamente en cuanto a producción, encaminándose por beats más melancólicos, sino que las letras de Mac comenzaron a enfocarse en temas más emocionales y personales, como su relación con el amor, con las drogas, reflexiones acerca de la vida y de sus sentimientos. 

Mac Miller, con cada uno de estos proyectos, no sólo probó que era un artista que podía ir más allá de temas superficiales en sus obras, también encontró una evolución como persona a la hora de escribir y plasmar lo que verdaderamente quería decir en cada uno de sus temas. 

Larry Fisherman, Larry Lovestein y Delusional Thomas  

Amor, angustia y buena música se convirtieron en tres de los temas más recurrentes en la vida de Mac, y para ello, creó tres personajes que lo acompañaron en cada proyecto, ya fuera de manera literal o metafórica. El primer Larry es esa parte del ser de Mac, cuyo amor por la música y la creación de la misma eran lo que lo motivaban a pasar sus días encerrado en el estudio, únicamente haciendo canciones. Por otra parte, Larry Lovestein es esa fracción del alma de Mac cuyo sello era el romance; el amor. Esa parte que escribía frases y canciones para sus novias. 

Y finalmente, la parte más obscura de Mac, Delusional Thomas, ese pedazo de su vida que hablaba acerca de su relación con las sustancias, ese sentimiento y ganas de querer dejarlas, la impotencia de no lograrlo y sobre cómo éstas afectaban su salud mental cada vez más. 

Estos tres personajes o, mejor dicho, extensiones de Mac sirvieron como la base para llevar su música al siguiente nivel, tanto en líricas, como en producciones. Sin embargo, entre más avanzaba su carrera, más colapsaba su vida. En este punto, lanzó su mixtape Faces, que marcó el inicio de las canciones más melancólicas y angustiantes de su carrera. 

Faces, más que un proyecto, fue la manera en que Mac logró evitar y, temporalmente, superar temas como el suicidio, para posteriormente, lanzar su álbum GO:OD AM, que tenía un sonido más alegre y dinámico, y comenzó a hablar de la salud mental con más optimismo. 

Mi parte favorita 

Larry Lovestein llegó a su punto más alto con la llegada de The Divine Femenine, un álbum de 10 tracks donde Malcolm habla acerca de la influencia de las mujeres más importantes de su vida, como su madre, abuela, y algunas de las parejas que lo acompañaron en la vida, principalmente Ariana Grande. Su ruptura, en parte, se dio por la dependencia que desarrolló Mac por las drogas durante años. Tras esta separación, su vida fue en picada, llevándolo a nadar en círculos una vez más. 

Swimming in Circles 

El 3 de agosto de 2018, Mac lanzó la primera parte de un disco doble en el que trabajaba: Swimming. En este disco, entre otros temas, Mac hablaba de su vida de una manera más optimista que nunca, retratando que, si bien, sentía cómo sus problemas podían llegar a ahogarlo, él siempre quería salir adelante y superarlos. Este disco no sólo sirvió como un desahogo para su alma, sino que vino acompañado de campañas de salud mental y mensajes que incitaban a los oyentes que lo necesitaran a pedir ayuda de ser necesario.  

Sin embargo, a sólo un mes del lanzamiento, Mac fue hallado sin vida. El caso fue tan confuso e incongruente que, apenas hace poco más de un año, se dio por terminada la investigación. La sobredosis de Mac Miller, más allá de ser una sobredosis, se trató de un homicidio. Quien le vendió las pastillas que finalmente le causaron la muerte, aceptó haberle vendido las pastillas incorrectas, las cuales eran mortales para cualquier persona. 

Meses más tarde, ya en 2020, su álbum póstumo Circles fue lanzado, el cual fungió como una carta de despedida y como un mensaje para que personas que vivan situaciones similares busquen ayuda. 

I love life, thank you 

Mac se despidió de este mundo a una muy temprana edad, volviéndose un símbolo de cómo temas como la depresión y ansiedad pueden llevar a una persona a perderse de los peores modos posibles. Sin embargo, el legado que dejó no fue sólo su música, sino que también nos dejó su mensaje y las ganas de salir adelante, tanto él, como de todos aquellos que lo escucharan. 

Por Antón Quintero Joglar

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