<p><span class=Las impresionantes secuoyas rojas: los gigantes del bosque 

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Las impresionantes secuoyas rojas: los gigantes del bosque 

Las secuoyas rojas son árboles perennifolios de la familia Cupressaceae, subfamilia Sequoioideae. Son la especie de conífera más alta del mundo, puesto que llega a superar los cien metros; además de ser especies muy longevas, pueden vivir más de dos mil años. 

Las secuoyas rojas se encuentran en la costa oeste de los Estados Unidos, desde el sur de Oregón hasta el norte de California. Crecen en bosques húmedos y templados, donde reciben mucha lluvia. 

Históricamente, ha habido cierta confusión en los nombres comunes de las dos especies de secuoyas vivas, así como en sus nombres científicos. Para evitar esta confusión, se ha adoptado el uso de los términos “Coast Redwood” (Sequoia sempervirens) a la secuoya de la costa y “Sierra Redwood” (sequoia gigantea) cuando se hace referencia a las secuoyas gigantes o de las montañas. 

El nombre científico genérico Sequoia se aplica a ambas especies, y se le dio en honor a Sequo-yah, un indio cherokee que desarrolló un alfabeto para su pueblo y que a la fecha es reconocido como uno de los ciudadanos distinguidos de Oklahoma. 

Un poco de historia de la Sequoia sempervirens 

Actualmente, la sequoia sempervirens se conoce como “Sequoia”, “Coast Redwood”, “California Redwood”, “Redwood”, “Secuoya roja”, entre otros nombres. Esta especie que se encuentra a lo largo de la costa de California fue llamada por los primeros conquistadores que arribaron a ese territorio como “palo colorado” debido a su madera rojiza, mientras el explorador Menzies, a finales de 1700, la renombró “Redwood”, debido a su tono rojo y rosado. 

Menzies llevó especímenes de esta secuoya a Inglaterra, pero durante décadas pasaron desapercibidos, hasta que en 1823 el botánico inglés Aylmer Bourke Lambert los examinó y los relacionó con el género Taxodium, que incluía otros árboles de la familia Redwood desarrollados en el sureste de los Estados Unidos y México. 

Lambert le dio a esta nueva especie el nombre de Taxodium sempervirens en reconocimiento a su vitalidad y perenne verdor. Para 1847, el botánico alemán Stephen Endlicher hizo un estudio de estas coníferas y decidió que merecían su propio género, al que llamó “Sequoia”. Sin embargo, conservó el nombre de especie dado por Lambert, y así se dio origen al nombre Sequoia sempervirens para la secuoya costera. 

Características y distribución 

La secuoya roja es la especie de árbol más alto del mundo, puesto que se han registrado árboles de hasta 115 metros de altura. Las secuoyas rojas son de crecimiento lento, tardan cerca de 20 años en formar un tronco maduro y sus primeros conos o piñas. A partir de ese momento, siguen creciendo a un ritmo de entre 2 y 5 cm al año. 

Estos árboles son muy resistentes; su corteza gruesa y esponjosa los protege de los incendios forestales. También son resistentes a la sequía y a las enfermedades. La secuoya roja más longeva data de hace 3400 años. 

La distribución de la secuoya costera se relaciona con las abundantes lluvias, las nieblas de verano y la temperatura constante a lo largo del año. De manera natural, abarca una franja costera dentro del cinturón de niebla que se extiende desde California hasta el suroeste de Oregón. Aunque existen algunas pequeñas arboledas en Oregón, la gran mayoría se localiza a lo largo de la costa de California, alcanzando su mayor concentración en los condados de Humboldt y Del Norte, en especial en las tierras bajas del río Smith. El parque estatal Humboldt Redwoods alberga la mayor concentración conocida de secuoyas en el mundo. 

Secuoyas en resistencia 

Las secuoyas son conocidas por su longevidad, y esto se debe en gran medida a su resistencia contra los enemigos naturales del bosque, que suelen ser los insectos, los hongos y el fuego. 

Mientras que muchos árboles pueden ser afectados o incluso morir debido a los insectos, las secuoyas son resistentes a ellos. De acuerdo con diversas investigaciones, parte de la resistencia de las secuoyas a los insectos y hongos está en el alto contenido de tanino que tienen en su estructura. Esta sustancia química también protege la madera de la descomposición y ha sido utilizada en la industria del cuero y como remedio para quemaduras. 

Por su parte, el fuego, que es un devastador enemigo de los bosques, especialmente para árboles como pinos y abetos, que son altamente inflamables, debido a su contenido de brea y resina, no afecta de igual manera a las secuoyas puesto que carecen de brea y resina; además su gruesa corteza los protege de las llamas. Aunque ocasionalmente el fuego puede trepar por el tronco y quemar la copa de una secuoya, es raro que mate a estos árboles gigantes. 

Los bosques de árboles secuoyas son un gran atractivo turístico debido a su tamaño y edad. Hasta hace poco sólo morían de vejez. Sin embargo, desafíos como la sequía y el cambio climático representan una amenaza sin precedentes que han debilitado los bosques, dejando a las secuoyas vulnerables. 

Dadas las circunstancias actuales, diversas organizaciones internacionales trabajan para proteger estas especies que almacenan más carbono por metro cuadrado que cualquier otro sistema forestal. 

Por Pavel Brito

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