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¿Es posible ver el aura de las personas?

En nuestro artículo sobre sinestesia, hablamos sobre el fenómeno humano que permite a algunas personas percibir      —es decir, interpretar a nivel cerebral— un mismo estímulo sensorial de dos o más diferentes formas, como los músicos que pueden ver el color de las notas o los matemáticos que ven la ubicación de los números en el espacio. Un fenómeno que podría estar ligado a la percepción del aura. Aclaremos primero qué tipo de estímulo sensorial podría ser el aura.  

¿Qué es el aura? 

De acuerdo con las ideas de Santiago Bovisio, el aura o la radiación áurica es “el reflejo del ser espiritual, mental y material, proyectado en el mundo astral”, que asocia con características magnéticas que varían según la potencia vibratoria del ser. Ésta puede adoptar múltiples colores y representarse de manera oval, además, puede medir desde los siete centímetros hasta los siete kilómetros, según Bovisio en su libro El aura Astral. En pocas palabras, podemos decir que es el halo electromagnético que rodea a una persona, según la frecuencia energética que emana. 

El color del aura 

Se dice que el color del aura tiene que ver con su calidad vibratoria porque los matices o colores varían según la frecuencia electromagnética de los rayos. Sin embargo, el ojo humano sólo detecta frecuencias de luz-color que se ubiquen en el rango de entre los 400 y los 700 nanómetros. Por esta razón, podemos ver el color violeta, pero no los rayos ultravioleta, ya que están fuera de nuestro campo de luz visible. Quizás ésta sea la razón por la cual el aura sea imperceptible por la mayoría de las personas. 

Entonces, resulta bastante congruente que, si bien hay frecuencias que no podemos ver, pero sí existen, como los rayos x o los rayos gamma, quizás las personas sinestésicas tengan esta capacidad extrasensorial o sean hipersensibles, y logren ver o asignar, según la frecuencia vibratoria percibida en la persona, el color de su aura en relación con aspectos como su estado de ánimo, de salud o su energía emanada en general. 

Aún no se sabe si la respuesta está en la interpretación que hace la persona sinestésica sobre el estado de la persona observada y si su cerebro es el que crea el halo; o, por el contrario, el halo es el estímulo que permite la percepción del aura. La realidad es que podríamos hacer ese estudio con una cámara Kirlian para verificarlo. Se trata de una cámara que puede hacer electrofotografías, es decir, tomar fotos de las descargas corona que generan los objetos, para reconocer si coinciden los halos electromagnéticos de las personas observadas con las auras que perciben las personas sinestésicas en ellas. 

Santiago Bovisio asigna colores a las auras donde, por ejemplo, el aura roja podría reflejar una pasión violenta e irrefrenable, un deseo irresistible que no necesariamente es negativo, pero que simplemente muestra el estado energético alto en el aura de la persona.  

Otros ejemplos serían el aura azul, que podrían manifestar personas con mentes de elevadas capacidades espirituales, ya que está asociada con la devocionalidad, la búsqueda filosófica e incluso el arte; las auras amarillas para pensadores eclécticos, místicos o instructores espirituales o el aura verde, que podría ser indicador de un buen estado de salud, lo cual coincide con los relatos de Paco Tornay y las visiones de las personas sinestésicas. Éstos y muchos colores que van asociándose, como el naranja con la inteligencia y el orgullo, el violeta con las mujeres y artistas, etc., podrían ser la clave para interpretar el aura. 

Colores del aura.
Colores del aura.

Entonces, ¿cómo podemos ver el aura? 

Existen tres formas: ser sinestésicos de nacimiento, desarrollar capacidades como la “visión extrasensorial”, o adquirir una cámara Kirlian, que capta descargas de corona que rodean a los objetos o personas. La realidad es que el aura podría ser percibida siempre y cuando tengamos la suficiente apertura para creer que los campos electromagnéticos de las personas pueden ser perceptibles por el ojo humano, ya sea de manera natural, entrenada o por medio de artefactos creados para lograrlo. Ahora hablemos un poco de estos tres métodos. 

1. Sinestesia  

Si quieres saber más de este fenómeno, visita nuestro artículo sobre sinestesia, pero te adelantamos que hay personas que desde que nacen pueden interpretar un mismo estímulo sensorial de dos o más formas, es decir, conocen el olor de los colores, los colores de la música o el sabor de una caricia. No vayamos tan lejos, son quizás los poetas con su capacidad para hacer metáforas quienes nos permiten reconocer que no estamos tan lejos de la sinestesia, incluso si entendemos cuando alguien nos dice que un “amarillo es chillante”, podemos decir que somos un poco sinestésicos. 

2. Cámara Kirlian  

Se trata de una cámara electrofotográfica creada en 1939 por Semyon Kirlian y su esposa Valentina. Semyon había asistido a una conferencia de Nikola Tesla cuando éste hacía demostraciones del efecto corona y, como Kirlian trabajaba con aparatos electrónicos, tuvo la oportunidad de presenciar una demostración del aparato D’Arsonval en el Hospital Krasnodar de la Unión Soviética (usado para dar descargas a los pacientes psiquiátricos). En esa demostración, observó que, cuando los electrodos entraban en contacto con la piel del paciente, generaban ese mismo efecto corona con un color particular según la persona. 

Junto con su esposa Valentina, se dispusieron a crear una cámara con un aparato oscilador de alta frecuencia y electrodos generadores de una chispa eléctrica de entre 75 y 200 kilociclos por segundo, capaces de detectar dicho efecto corona, al cual podemos llamar aura. Desde entonces, se puede fotografiar ese halo energético. 

3. Visión extrasensorial  

Se refiere a la capacidad de ver más allá de los estímulos que están dentro del espectro visible humano, o bien, la capacidad de generar un estado de intuición que permita reconocer objetos aún si la visión se obstaculiza por los párpados cerrados, antifaces, paredes o incluso por la distancia (a este último tipo de visión se le llama visión remota). 

Como podrás leer en el artículo sobre Visión Extrasensorial, existen formas de entrenamiento para lograrlo. Generalmente, funcionan mejor cuando se aplican en niños. 

El aura puede ser interpretada como el halo oval de color o efecto corona que rodea a un cuerpo o persona que posee una cierta carga electromagnética, que puede ser percibida ya sea de manera natural, como lo hacen los sinestésicos, entrenada por métodos de visión extraocular como hacía Grinberg con los niños de Toluca, o bien fotografíada con una cámara Kirlian creada con base en las demostraciones de Nikola Tesla. 

Por Rosario Otero

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