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¡Existe ADN basura en nuestro cuerpo! Aprende qué es y cuál es su función

Por lo regular, consideramos basura todo aquel material que ya no nos sirve y, acto seguido, nos deshacemos de él. Últimamente, lo reciclamos o le damos otro uso para cuidar el planeta, pero de primera intención, al ser basura, deja de ser útil.  

Ahora bien, ¿te imaginas tener basura en tu ADN? Pues así se le llamó por primera vez a los fragmentos de nuestro material genético que no tienen la información para producir proteínas: ¡ADN basura! Y resulta que durante mucho tiempo se pensó que no servía para nada, pero representa casi el 98 % de nuestro genoma. Eso quiere decir que sólo el 2 % del material genético produce proteínas.  

¿Qué es el ADN basura? 

Para entender esto, es importante saber que nuestro ADN se puede dividir en dos. Al ADN que produce proteínas se le llama codificante, y el que no produce proteínas, por más obvio que parezca, se le llama no codificante o ADN basura. Pero éste tiene una gran cantidad de funciones para la célula, desde el punto de vista metabólico y molecular. 

Tipos de ADN basura 

Las secuencias de ADN que son consideradas no codificantes son muy diversas, entre ellas se encuentran:   

  • Los intrones 

Los intrones son fragmentos de ADN que forman parte de un gen, pero que no contienen información para fabricar una proteína; se transcriben a ARN y luego son eliminados durante el proceso de maduración de esta última molécula.  

  • Los pseudogenes 

Son secuencias de ADN que se vinculan a genes conocidos, pero que perdieron su capacidad de codificar proteínas, por lo que estas secuencias ya no se expresan en la célula. Se cree que surgen a partir de algunas mutaciones de los genes funcionales, como la duplicación  

  • Los ADN satélite 

Son secuencias cortas de ADN no codificante que son altamente repetitivas.  

  • Transposones 

Son regiones del ADN que se pueden mover de manera autónoma a diferentes sitios de la cadena genética. No codifican para ninguna proteína, pero pueden ocasionar mutaciones y cambios en la expresión de los genes. 

Ahora bien, una buena pregunta es ¿de dónde viene esta basura genética  

¡Virus en tu ADN!  

La basura genética tiene varios orígenes, pero el 10 % de ésta proviene de virus, así es, ¡de virus! Ese material genético son restos de infecciones virales que afectaron las células germinales (óvulos y espermatozoides) de nuestros antepasados, insertándose en el material genético que después fue heredado de generación en generación durante millones de años de evolución. 

Pero ¿cómo lo hacen? Todos sabemos de la existencia de los virus, pero también es importante saber que existen diferentes tipos de virus y que algunos de ellos son capaces de insertar su material genético en el nuestro. Estos virus son los retrovirus, que constituyen un grupo de virus animales cuyo genoma está compuesto de ARN y comparten dos características:   

  1. Invierten el orden en el que fluye la información genética en los sistemas vivos, ya que se ocupan de una enzima que convierte el ARN en ADN.  
  2. Son capaces de integrar su genoma en el genoma del hospedero.  

Los que son capaces de integrar su genoma en las células somáticas (todas las células de tu cuerpo excepto las reproductivas o germinales de las que hablamos antes) se denominan retrovirus exógenos. Por otro lado, se denomina retrovirus endógenos a los residuos genéticos de infecciones ancestrales de la línea germinal que se han transmitido de generación en generación, integrándose al llamado ADN no codificante o “ADN basura” 

La “basura” siempre es útil 

Pero no te espantes de más, estos virus que llevan tanto tiempo con la especie humana no están activos. Con el tiempo, las secuencias insertadas mutaron hasta quedar inactivas y perdieron su capacidad de replicación o para moverse en el genoma. Por lo tanto, ya no generan ningún problema de salud importante de manera directa, aunque estudios recientes indican que el material genético de algunos retrovirus puede agudizar algunas enfermedades, como el melanoma (cáncer de piel). Pero éstos son casos aislados o muy poco comunes. 

El llamado ADN basura o ADN no codificante, del que hasta ahora se pensaba que no tenía utilidad alguna, en realidad, es muy importante dentro del genoma humano, porque funciona como una serie de interruptores que regula la actividad genética del ADN codificante. Sin estos interruptores, los genes no funcionan y se podrían originar mutaciones que, a su vez, desencadenaría enfermedades.  

 

Por Gildardo Velasquillo 

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