<p>“¡No puedo y lo van a notar!”: el síndrome del impostor</p>
<p>“¡No puedo y lo van a notar!”: el síndrome del impostor</p>

“¡No puedo y lo van a notar!”: el síndrome del impostor

Estás a punto de hacer una presentación para la que te has preparado y que dominas totalmente; has investigado, practicado y dominas el tema, pero una noche antes, escuchas una voz en tu cabeza que grita con todas sus fuerzas: “No voy a poder, no sé hacerlo, no tengo lo necesario, ¡hoy fallaré estrepitosamente y todos se van a enterar de que soy un fraude!”. 

¿Has escuchado esa voz? ¿Te has sentido así? ¿Te pasa muy a menudo? Pues podrías padecer “síndrome del impostor”. 

¿Qué es el síndrome del impostor? 

Imagina que el crítico más cruel, injusto, imparcial, lacerante y tóxico del mundo vive contigo y cada día te repite lo incapaz que eres, que no has logrado, ni lograrás nada y que todo lo que has obtenido ha sido sólo un golpe de suerte, un afortunado accidente que no estás capacitado para ello. Sería desgastante, ¿no? Ahora imagina que ese ser desagradable y malvado vive en tu cabeza y no puedes callarle nunca. Bueno, eso es vivir con síndrome del impostor. 

La expresión “síndrome del impostor” fue acuñada por Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978 y es la inseguridad de la capacidad propia; es decir, la persona siente que no tiene lo necesario para obtener los triunfos o reconocimientos que ha conseguido y está convencida de que todo ha sido un golpe de suerte o azar del destino que le ha favorecido. Normalmente está relacionada con los logros laborales y escolares.  

Aunque el síndrome del impostor no está tipificado como un trastorno psicológico clínico tal cual, sí es un padecimiento que afecta a muchísimas personas; de hecho, se calcula que 7 de cada 10 personas lo han experimentado y parece afectar más a mujeres que a varones en general. 

@julicoriaa

SÍNDROME DEL IMPOSTOR 🥹 Juntémonos a llorar y a decirnos que todo va a estar bien #sindromedelimpostor #humortiktok

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El síndrome del impostor es un sufrimiento silencioso, ya que creemos que no sabemos o no tenemos lo necesario para desarrollar el puesto o las actividades que nos han asignado, pero constantemente sentimos que estamos engañando a los demás y eso genera, por un lado, la sensación de que somos un fraude y, por otro, provoca un miedo permanente a ser descubiertos. 

Los motivos para estas malignas creencias pueden ser varios, pero la mayoría se remontan a las dinámicas sociales y familiares. Los roles sociales también juegan un papel importante; por ejemplo, se nos enseñó que los hombres deben tener cierto estatus económico para ser triunfadores y las mujeres deben tener ciertas metas sociales. 

Características del síndrome del impostor 

¿Cómo identificar si padeces síndrome del impostor? Éstas son las principales características: 

  • Dudas de ti, sobre todo al realizar tareas o trabajos nuevos. 
  • No calificas de manera objetiva tus resultados y siempre encuentras algo que los minimiza. 
  • Atribuyes tus éxitos a la suerte, al engaño, a utilizar a los demás y hasta a su ingenuidad. 
  • Sientes ansiedad y temor constante de ser descubierto. 
  • Saboteas tu propio éxito de forma inconsciente o directa. 
  • Jamás aceptas un halago al 100 %, siempre le buscas la forma de minimizarlo o razones para no creerlo. 
  • Eres perfeccionista y cuidas hasta en el más mínimo detalle o, por el contrario, eres un procrastinador crónico. 
  • Tus estándares son casi inalcanzables y siempre es poco lo que has conseguido en comparación con ellos. 
  • Tienes baja autoestima. 
  • Un miedo intenso al fracaso, casi terror. 
  • Tu seguridad depende de los logros obtenidos, pero sólo momentáneamente. En cuanto lo consigues, pierde valor y saltas al siguiente nivel que necesitas alcanzar. 

Tipos de “impostores” 

¿Te identificaste con las características anteriores? ¡Bienvenido al club de los impostores! Ahora, averigüemos qué tipo de impostor eres.  

El perfeccionista 

Si lo que hace no es perfecto y exento de todo error, no sirve. Esto le sucede, por ejemplo, a aquellos a quienes les dijeron en la infancia que sólo el 10 era una buena calificación y lo demás era mediocridad. “El segundo lugar solo es el último en perder”. 

El genio 

Si no es sobresaliente a la primera, su trabajo no es valioso. Una sola llamada de atención o corrección puede hacerlo renunciar para siempre, no importa si nunca lo había hecho o si recibió 20 halagos por él, sólo escuchará y verá el error. 

El experto 

Siempre siente que no sabe suficiente, así que vivirá buscando diplomados, cursos y especialidades que avalen su conocimiento (y seguirá sintiendo que no es suficiente). 

El individualista 

Si pide ayuda, es un fracasado. Todo lo puede y lo debe resolver solo o no cuenta. 

El superhéroe 

Debe dar siempre el doble. No importa si el reporte debe ser entregado el lunes, este impostor lo tendrá para el viernes con notas y dos hojas de Excel extras ya que, si no lo hace así, siente que no trabajó lo suficiente. 

El imparable 

No puede descansar o tomar tiempo de esparcimiento porque siente que no es productivo y ya no merece reconocimiento alguno. 

Ciclo del impostor 

El círculo vicioso del impostor inicia cuando se le asigna una tarea. En ese momento, experimenta ansiedad porque siente que no podrá realizarla. Al sentir que es incapaz, se presionará a la perfección y se saturará de trabajo o caerá en la procrastinación porque su miedo al fracaso le inmoviliza. 

Esto generará cansancio físico, porque no dormirá suficiente, saltará comidas y no cuidará de su salud; y cansancio mental, ya que está en tensión constante por la tarea asignada. Esto puede llegar a un burn out o cansancio crónico que no le permitirá concentrarse y lo llevará, inevitablemente, a no terminar la tarea o a no hacerla como hubiera querido (de acuerdo con sus estándares), lo que desembocará en una “dismorfia productiva”, que es el convencimiento de que no se es suficiente jamás y que no sirve. 

@_entropyc

¿sabías qué es el burnout? ¿te suena familiar alguno de los síntomas? #parati #fyp #burnout #estres

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Las consecuencias pueden ir desde la renuncia a iniciar cualquier proyecto y el autoboicot hasta un cuadro de ansiedad y depresión severa. 

Si conforme ibas leyendo te fuiste sintiendo identificado, debes saber que no estás solo y que puedes superarlo, sólo es cosa de pedir ayuda y eso no te hace un fraude. 

Por Andrea Morán

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