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El clasismo que nos rodea: “Así se les dice, ma: nacos” 

Todos nos sabemos esa frase que dice Mariana al referirse a Ulises y sus amigos en Amarte duele (2002), porque no son iguales a ella, Renata y a sus amistades, que pasean por Centro Santa Fe. Todos entendemos a qué se refiere el personaje de Ximena Sariñana cuando habla de que “no son iguales”. Es decir, son de clases diferentes. 

@nohagaslofacil

La historia detrás de los Memes de @XimenaMusic #fyp #entrevista #nohagaslofacil #ximenasarinana

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El término “naco” 

Tomemos el ejemplo para hablar del clasismo que existe en nuestro país. Para entender a la chavita bien de la peli, empecemos por definir qué es naco. Aunque la RAE define el término como “persona ignorante y vulgar, que carece de educación” —lo que le limpiaría de cualquier mancha clasista que pudiera tener—, el uso de ese adjetivo despectivo se relaciona en general con alguien de estrato socioeconómico bajo, con deficiencias educativas y con rasgos físicos, de lenguaje, usos y costumbres de poca clase.  

Otras definiciones de “naco” 

Aun cuando el origen de la palabra es incierto, hay varias teorías de su aparición:  

  • En el Diccionario de mejicanismos de Félix Ramos y Duarte (1895): “Indio vestido de cotón azul, calzoncillos blancos y huaraches”.  
  • En otra edición del diccionario, Félix Javier Santamaría, lingüista, señala que se utiliza en Guerrero para nombrar a alguien “torpe, ignorante e iletrado”.  
  • Según el Diccionario del náhuatl del español de México (2014), viene de la palabra chinaco, derivada de chinacate (xinácatl), que significa “persona desarrapada o que muestra las carnes por lo raído de sus ropas”.  

De este modo, su nahuatlismo pasado al español tiene una connotación despectiva, asociada a los escasos recursos económicos de una persona. 

Carlos Monsiváis, en Días de guardar (1970), escribe que su uso proviene de la palabra totonaco para referirse a “lo indio, asociado a lo ignorante”. En otro sentido, el investigador australiano, Paul Allatson (2007), asegura que el término nació en la Ciudad de México para referirse a las personas que migraban del campo y zonas fuera de la capital por sus “costumbres rurales poco refinadas y de escasa educación”. Por último, el actor mexicano Luis de Alba decía que él lo inventó en la década de 1970 y era el término que su personaje el Pirrurris usaba para referirse a los pobres y desarrapados. 

Si bien no hay claridad sobre su origen, podemos estar de acuerdo en que ninguna de las acotaciones es positiva, que todas hacen referencia a la falta de educación, al origen indígena y a la pobreza, además de traer sus tintes morenos al relacionarlo con el color de piel y la vida campesina. Por donde se vea, tiene una connotación de desprecio a lo rural, lo pobre y lo prieto, tal como la hermana de Renata lo utiliza. 

Esta expresión tan común y usada (como otras tantas), denota que en México dividimos por ingresos, discriminamos por estatus social y no somos todos iguales, pues, como reza el dicho popular, “todos somos del mismo barro, pero no es lo mismo bacín (orinal o bacinica) que jarro”. En pocas palabras, somos clasistas.  

¿Qué es el clasismo? 

Según el Diccionario Larousse, es la “conciencia acentuada de la pertenencia a una determinada clase social, especialmente si es privilegiada, que induce al menosprecio de las menos favorecidas”. Básicamente, es la creencia de que mientras más alto estés en la escala social, eres mejor. 

Según el sociólogo Max Weber, hay 3 esferas que te elevan en la estratificación social: 

  • Esfera económica: se refiere al poder adquisitivo, acceder a una vida acomodada, a una situación holgada, a educación de calidad, a servicios eficientes y hasta a tiempos y facilidades de esparcimiento. 
  • Esfera social: implica compartir intereses e identidad con el grupo social con el que convives con costumbres, tradiciones y acciones. 
  • Esfera política: no sólo se refiere a pertenecer a un partido o tener un cargo público, sino a la influencia que tienes sobre la sociedad y el poder que ésta te da. 

Cumplir con todos estos requisitos hace que México se convierta en una especie de comedor de Mean Girls, donde las mesas están divididas entre populares, deportistas, nerds y demás, y no se pueden mezclar. Pero ahí no se acaba, pues el clasismo no es sólo individual, lo que quiere decir que se replica en las instituciones y estructuras sociales. 

@samantushka

Reply to @horadejugar8 El clasismo es un fenómeno heredero del racismo. El origen de la discriminación no se basa en diferencias étnicas, sino en la pertenencia a diferentes clases sociales. #clasismo racismo #saludmental

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¿Cuándo se nos nota el clasismo? 

Como dijimos al inicio, estamos tan acostumbrados a esta división y está tan normalizada que nos parece apropiado decir cosas como “pinche resentido”, “naco”, “indio”, “muerto de hambre”, “de primaria trunca”, “de secundaria técnica”, “gato”, “música agropecuaria”, “chacha”, “sirvienta”, “color cartón”, “mamá luchona”, “comecuandohay”, “mexas”, entre otras expresiones que, aun cuando parezcan inofensivas y juremos no ser lanzadas desde el clasismo, son clasistas y sólo profundizan las diferencias. Sé que suena a cliché, pero si queremos cambiar al sistema para que quepamos todos, tenemos que checar nuestro privilegio.  

Por Andrea Morán 

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